Historia del español
Cap. XII “La fonética evolutiva” En La Fonética de Bertil Malmberg; Ed. Eudeba, Bs. As, 1979.
Es un hecho que la pronunciación de una lengua no permanece inalterable. Sufre en el curso de su historia, numerosos cambios. En una lengua los sonidos no son los únicos que cambian. Las formas, los hechos de la sintaxis, el vocabulario y el estilo literario cambian también. El lenguaje humano es un hecho social y los cambios sufridos por los hábitos lingüísticos de un grupo se explican solo en el cuadro de las transformaciones de la sociedad en general.
A menudo la lengua reacciona contra los efectos nefastos de asimilación con algunas tendencias contrarias (diferenciación, disimilación). La metátesis y la inversión dan a menudo como resultado sílabas más conformes con la estructura silábica de la lengua. Las consonantes parásitas nos dan ejemplo de una innovación que tiene por origen un fenómeno combinatorio.
El fonetista francés Maurice Grammont formuló, en su Traité de phonétique, las reglas según las cuales se producen diversos fenómenos de fonética combinatoria, reglas que parecen muy generalizadas en las lenguas. Ha formulado la célebre “ley del más fuerte”, según la cual, cuando dos fonemas se incluyen de una o de otra manera, es el más débil el que sufre la influencia del otro.
Sin embargo, una generación posterior ha modificado la doctrina de los neogramáticos. En un trabajo de 1896, el lingüista sueco Axel Kock se refería a una serie de factores que reducen la acción de las leyes fonéticas, pues, los diversos instrumentos gramaticales, que son casi siempre inacentuados (artículos, pronombres, conjunciones, preposiciones), están sujetos a una reducción fonética mucho más fuerte que las palabras “plenas”.
La “o” larga latina en sílaba abierta acentuada terminó en eu por intermedio de un diptongo (lat. Flore(m), fr. Fleur, lat. Dolore(m), fr. Douleur, etc.). Pero los pronombres personales nous y vous nos encontramos con un tratamiento fonético diferente, que se explica por el hecho de emplearse estas palabras como átonas delante del verbo y haber tenido un desarrollo diferente. El español es rico en dobletes fonéticos de este tipo (heñir y fingir, sexta y siesta, justicia y justeza). En nuestros días, se habla de tendencia fonética más que de ley. Cada sistema fonético está dominado por tendencias articulatorias y estructurales. Toda innovación fonética tiene su origen en un lugar determinado y en un solo individuo. Pero asume un carácter lingüístico solamente en el momento en que resulta común a todo un grupo.
Por esta razón, las regiones aisladas –las montañas- son conservadoras, mientras que las grandes ciudades y las regiones agrícolas son innovadoras.
La geografía lingüística ha sido fundada por el alemán Wenker y desarrollada por el suizo Gilliéron. Sobre los mapas de los atlas lingüísticos el fonetista puede estudiar la extensión de cada palabra, así como las diferentes formas fonéticas de la misma palabra, y trazar los límites de su extensión. Todo dialecto y toda lengua sufren la influencia de otras hablas, y estas influencias dependen de corrientes políticas y culturales, que cambian en el curso de los siglos. La evolución fonética es más complicada y el estudio de la fonética histórica mucho más difícil que lo que creían los neogramáticos.
La fonética evolutiva y los sistemas: en los estudios de fonética histórica de carácter tradicional, existía la tendencia a estudiar la historia de cada fonema aisladamente. Se seguía del latín a las lenguas romances o del germánico común al alemán moderno, la evolución sufrida por un solo sonido o un solo grupo de sonidos. Se comprobaba que la o breve latina en sílaba abierta acentuada se había diptongado primero en uo (etapa conservada por el italiano; lat. Focu, it. Fuoco), después en ue (etapa del español; esp. Fuego) para terminar en eu (fr. Feu). Y se procuraba explicar por la fonética articulatoria cómo estas transformaciones sucesivas habían podido producirse. Pero se descuidaba tomar en consideración el hecho de que en cada etapa de la evolución (latín vulgar, hispano romano, castellano antiguo, castellano moderno) la vocal o el diptongo en cuestión habían formado parte de un sistema vocálico y era necesario ocuparse sobre todo del desarrollo del sistema en conjunto. Cuando una lengua cambia, los sonidos aislados no son reemplazados por otros sonidos aislados, sino todo un sistema de estructura diferente.
El sustrato significa que una población, al cambiar una lengua, conserva sus viejos hábitos articulatorios cuando pronuncia los sonidos de una lengua importada. Así algunos estudioso han querido explicar el paso de las consonantes latinas intervocálicas p, t, k a b, d, g, por un sustrato celta y el paso de f inicial a h por un sustrato vasco. Existe en algunas regiones de América del sur un español pronunciado con hábitos fonéticos indígenas (pro ej. en el Paraguay). Cuando una lengua sufre, durante un cierto tiempo la influencia fonética de un pueblo conquistado, se habla de superestrato.
Por último, se llama adstrato a la influencia sufrida por una lengua de parte de otra vecina.
Configuración de la lengua castellana
Sonidos vocálicos: anterior (e – i); central (a) y posterior (o – u).
Sonidos consonánticos: bilabiales [p, m, b]; labiodentales [f]; dentales [t, d]; interdentales [z, ll]; alveolares [s, n, r, rr, l]; palatales [ch, sh, y] y velares [k, g, x]
Estas consonantes no existían en la lengua latina: (c y z ) como sonidos sibilantes sonoros; (j y x) como sonidos fricativos velares sordos; (ch) como sonido palatal sordo; (ñ) como sonido palatal nasal sonoro y la (ll) como sonido lateral palatal sonoro.
Los fenómenos que determinaron la evolución de las consonantes latinas al romance castellano fueron: la palatalización y la asibilación que da lugar al fenómeno conocido como “YOD” que da lugar al sonido: CH, SH, Z, X y Ñ. La relajación o vocalización de las consonantes que hace pasar las oclusivas a sordas y sonoras, y las sonoras pasan a ser fricativas y hacen que se pierdan muchas fricativas. Es importante la posición de las consonantes que se dan en las iniciales porque son las más firmes en casos como:
Oclusivas: parare > parar – regula > teja – Cognatu > cuñado – Balneu > baño – Digitu > dedo – Galligu > galgo.
Fricativas: viride > verde – sonnu > sueño – lacuna > laguna – radice > raíz.
Agrupadas: clamare > clamar – flama > llama.
El término bido proviene del verbo latino (video- ver) y su evolución al castellano fue: vido > vió. Más ejemplos como en el caso de las palabras: puppa > popa – ripa > riva > ribera – pauper > pauber > pober > pobre (metátesis) – lotus > lodo – aqua > agua – pedes > pie – arbor > árbol (cambio de vibrante por lateral). Sonidos sordos que desaparecerán serán: (p – t – k). Palabras de procedencia latina que aún hoy utilizamos y que pertenecen a la cuarta declinación con terminación de “U” átona son: tribu e ímpetu.
Ahora bien, las consonantes dobles tienden a ser simples, las consonantes sordas tienden a sonorizarse y las consonantes sonoras tienden a caer en posición intermedia.
Otro aspecto fonético importante es la caída de la “S” sibilante o nasal en la posición final de la palabra. En latín las vocales largas pasan a ser cerradas y las breves serán abiertas. En el siglo III comienza a influir el timbre.
Vocales por su acentuación: breves y largas.
En latín las vocales largas pasan a ser cerradas y las breves serán abiertas. Las vocales en el castellano a pesar de la evolución van a mantener el acento en el mismo lugar:
Butícula > botella régina > reina
Fenómenos fonéticos especiales
Alternancia vocálica: Es aquel fenómeno en el cual se cambia una vocal por otra.
Asimilación: Es cuando una vocal o consonante de una palabra toma las características de otra vocal o consonante de la misma palabra (Medicina > medecina – alfeñique > alfiñique) asimilación regresiva.
Disimilación: Es cuando una vocal o consonante cambia su igualdad de pronunciación por otra (Policía > polecía) disimilación progresiva.
Epéntesis: Es cuando surge un sonido vocálico o consonántico (trance > tarance).
Etimología: Surge de una interpretación psicológica y de conocimiento del mundo y que se aplica a una palabra que en general parece compuesta y se le otorga el significado a ambas partes de la palabra. Se le da el cambio de consonantes o vocales mediante el cual se origina un nuevo significado.
Analogía: Se produce al cambiar una forma existente por otra a raíz de la similitud que se manifiesta (lunae – martis – mercuri – jovis – veneris).
Metátesis: Cuando se alterna la ubicación de una vocal o consonante en una palabra (Cabidlo > Cabildo).
Síncopa: Es la pérdida de una sílaba por contacto con la palabra siguiente (Para > pa’ – para allá > pa’llá).
Adición: Es añadir una vocal o una sílaba a formas que no tienen (jabonar > enjabonar – todavía > entuavía – stella > estrella – vespa > avispa).